QUIENES SOMOS



HISTORIA

 

 

El proceso germinal de Tobías encuentra su impulso inicial a mediados de la década del ´80, en primer término a partir del encuentro personal de la Lic. Liliana Menéndez con la Antroposofía, que derivaría en el anhelo de crear una institución sustentada en una filosofía humanista, con una mirada trascendente del ser humano. A este sueño se suman también los de un conjunto de familias de niños con discapacidad y de profesionales que comparten el ideal.

Bajo estas circunstancias y habiendo tomado conocimientos sobre los novedosos aportes con los que la Antroposofía trabajaba en el campo de la discapacidad en Europa, la Lic. Menéndez concreta en 1986 un viaje de seis meses en el que visita diversas instituciones con diferentes modalidades: Centros de Día, Hogares, Escuelas Especiales, Centros de Intervención Temprana y Camphills, conociendo de cerca los diferentes encuadres de trabajo que estas iniciativas podían brindar en el acompañamiento de niños, jóvenes y adultos con necesidad de cuidados especiales.

Con las ricas experiencias obtenidas y de regreso a la Argentina, comenzaría a gestarse el proyecto teniendo en cuenta los aspectos legales y los recursos financieros. En aquellos primeros años se imponía en nuestra sociedad la necesidad de abordar la discapacidad desde una nueva perspectiva, trascendiendo los paradigmas imperantes. Este desafío planteaba un cambio de actitud ante la discapacidad, la posibilidad de acercarse a cada condición en particular con vivo interés y respeto por sus diferencias, viendo más allá de los síntomas. Era una invitación a caminar juntos y a forjar un verdadero encuentro de pares. Este marco invitaba además a articular metodologías y técnicas compatibles con los aportes de la cosmovisión antroposófica en el campo de la discapacidad, aún pocos difundidos en el país.

Con estas directrices ya definidas, en marzo de 1987 un grupo de pacientes atendidos por el equipo de profesionales que dirigía la Lic. Menéndez comienza a participar de actividades adaptadas basadas en la Pedagogía Waldorf, además de recibir sus terapias habituales. En torno a estas experiencias iniciales, Tobías se conforma jurídicamente como fundación, una entidad no gubernamental de bien público y sin fines de lucro.

Hacia fines de 1988 se obtiene la personería jurídica y en un corto tiempo se reciben las primeras y fundamentales donaciones provenientes de quienes se sienten en empatía con esta misión y desean brindar un significativo apoyo para ampliar su horizonte. Es gracias a esta posibilidad que se compra una antigua casona que data de 1920, ubicada en el barrio de Palermo Viejo de la Ciudad de Buenos Aires, donde Tobías despliega sus actividades hasta el día de hoy.

 

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Acerca del nombre de Fundación Tobías


La historia de Tobías como institución es, al igual que la historia mítica que inspira su nombre, una aventura de coraje y valoración por las pequeñas acciones que posibilitan los grandes cambios.

El nombre “Tobías” fue tomado de un texto sagrado no canónico y diversas instituciones antroposóficas de distintos países ligadas a la salud, y en particular a la discapacidad, se han identificado con él. Es un nombre que nos invita a penetrar en los misterios de coraje y en las encrucijadas de la vida, con la certeza de que en todas las pruebas se encuentran también las fuerzas de superación y las herramientas necesarias para conquistar nuestro destino.

El joven Tobías, a lo largo del relato, emprende un viaje hacia tierras desconocidas con el objetivo de poder auxiliar a su padre, que ha perdido la vista repentinamente. Y a partir de allí comienza a enfrentar y trascender diferentes pruebas y desafíos.


Guiado siempre por el consejo y el estímulo de un compañero muy especial, quien luego revelará su verdadera identidad celestial (el Arcángel Rafael), Tobías deberá pos sí mismo, sobreponerse ante duras pruebas y obtener los dones que permitirán restablecer la salud de su padre y a la vez develar los enigmas de su propio destino. 


Tobías nos habla de la transformación personal que permite a terapeutas y profesionales ligados a la discapacidad emprender un viaje hacia los más profundo de sí mismos para, luego, poder acompañar a otros en su propia aventura de vida. Tobías, como nombre y como símbolo, pone en imágenes prístinas los ideales y aspiraciones que queremos compartir con el mundo.